lunes, 4 de abril de 2016

Minerales Traza


El cuerpo necesita minerales, compuestos inorgánicos comúnmente llamados elementos, para apoyar funciones esenciales como la transmisión nerviosa, contracción muscular y la producción de hormonas. El término macrominerales utilizado para describir los minerales que el cuerpo necesita en grandes cantidades, tal como el sodio, potasio y magnesio. Los minerales que necesitamos en cantidades diminutas por el cuerpo son llamados minerales traza.
 Aunque necesarios sólo en cantidades diminutas, los minerales traza son esenciales para muchos procesos bioquímicos y para poder sostener la vida. A menudo se trata de un solo átomo de un oligoelemento (elemento químico que se halla en cantidades muy pequeñas en las células de los seres vivos y es indispensable para el desarrollo normal del metabolismo.), que se incorpora en una proteína compleja, que da al compuesto su característica específica.
Cobalto
Este mineral trabaja junto con el cobre para promover la asimilación del hierro. Un átomo de cobalto reside en el centro de la molécula de la vitamina B12. Como las mejores fuentes son los productos animales, la deficiencia de cobalto se presenta con mayor frecuencia en los vegetarianos.
Flúor 
Es un mineral traza fundamental para la salud dental y también ayuda al normal desarrollo de los huesos.
El flúor un elemento necesario para el organismo, fundamentalmente para la formación de estructuras óseas y dentarias.
El flúor es necesario para la formación de los huesos y del esmalte de los dientes, proviniendo la caries dental y manteniendo la estructura ósea.

Yodo
Aunque es necesario sólo en cantidades diminutas, el yodo es esencial para numerosos procesos bioquímicos, tales como el metabolismo de la grasa, la función de la tiroides y la producción de hormonas sexuales. Los calambres musculares son un signo de deficiencia, de igual manera son las manos y los pies fríos, la propensión al aumento de peso, mala memoria, estreñimiento, depresión y dolores de cabeza. Al parecer es esencial para el desarrollo mental ya que su deficiencia se ha relacionado con retraso mental, enfermedad cardíaca coronaria, susceptibilidad al polio y al cáncer de mama.
Las fuentes de obtención de este mineral incluyen la mayoría de los alimentos que provienen del mar, sal marina sin refinar, kelp (quelpo) y otras algas marinas, caldo de pescado, mantequilla, piña, alcachofas, espárragos y verduras de color verde oscuro. Algunas verduras, como la col y la espinaca, pueden bloquear la absorción de yodo cuando se comen crudas o sin fermentar.
Los requisitos de yodo varían ampliamente. En general, aquellos cuyos ancestros provienen de áreas costeras requieren más yodo que aquellos cuyos antepasados provienen del interior. La utilización adecuada de yodo requiere niveles suficientes de vitaminas A, suministrados por las grasas animales. En exceso, el yodo puede ser tóxico. El consumo de altas cantidades de yodo inorgánico (como en la sal yodada o el pan enriquecido con yodo), así como de yodo orgánico (como en algas) puede causar problemas de tiroides similares a los de la deficiencia de yodo, incluyendo bocio.

Hierro
Como forma parte de la molécula de hemoglobina, el hierro es vital para una sangre sana; el hierro también forma una parte esencial de muchas enzimas. La deficiencia de hierro se asocia con un mal desarrollo mental y problemas con el sistema inmune. Se encuentra en los huevos, el hígado de pescado, carnes y verduras de hoja verde. El hierro proveniente de proteína animal se absorbe más fácil que el hierro proveniente de los vegetales.
La adición de las vitaminas solubles en grasa que se encuentran en el aceite de hígado de bacalao y en la mantequilla a la dieta, a menudo resultan en una mejora en los niveles de hierro en el cuerpo. Recientemente, los investigadores han advertido contra el hierro inorgánico utilizado para complementar la harina blanca. En esta forma, el hierro no puede ser utilizado por el cuerpo y su acumulación en la sangre y en los tejidos es esencialmente una acumulación de toxinas. Cantidades elevadas de hierro inorgánico se han relacionado con enfermedades del corazón y cáncer.

Manganeso
Es necesario para la salud de los nervios, un sistema inmune sano y para la regulación del azúcar en la sangre, el manganeso también juega un papel en la formación de la leche materna y en el crecimiento de los huesos sanos. La deficiencia puede conducir a manos temblorosas, convulsiones y falta de coordinación. El consumo excesivo de leche puede causar deficiencia de manganeso, ya que el calcio puede interferir con la absorción de manganeso. El fósforo antagoniza el manganeso también.
Las mejores fuentes son las nueces (especialmente las pecanas), semillas, granos enteros y grasa de mantequilla.

Zinc
El llamado mineral de la inteligencia, se requiere de zinc para el desarrollo mental, para los órganos reproductivos sanos (especialmente la glándula prostática), para la síntesis de proteínas y la formación de colágeno. El zinc también está involucrado en el mecanismo de control de azúcar en la sangre y por lo tanto, protege contra la diabetes. El zinc es necesario para mantener los niveles adecuados de vitamina E en la sangre.


La incapacidad para saborear u olfatear y la pérdida de apetito son signos de deficiencia de zinc. Altos niveles de ácido fítico en los cereales y las legumbres bloquean la absorción de zinc. La deficiencia de zinc durante el embarazo puede causar defectos de nacimiento. Como los anticonceptivos orales disminuyen los niveles de zinc, es importante que las mujeres esperen por lo menos seis meses después de suspender la píldora antes de quedar embarazada. Las mejores fuentes son las carnes rojas, ostras, pescado, nueces, semillas y jengibre.





Bibliografía:
Institute of Medicine, Food and Nutrition Board. Dietary Reference Intakes: Vitamin A, Vitamin K, Arsenic, Boron, Chromium, Copper, Iodine, Iron, Manganese, Molybdenium, Nickel, Silicon, Vanadium, and Zinc. National Academy Press. Washington, DC, 2001. PMID: 25057538

Salwen MJ. Vitamins and trace elements. In: McPherson RA, Pincus MR, eds. Henry's Clinical Diagnosis and Management by Laboratory Methods. 22nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2011:chap 26. Salwen MJ. Vitamins and trace elements. In: McPherson RA, Pincus MR, eds. Henry's Clinical Diagnosis and Management by Laboratory Methods. 22nd ed. Philadelphia, PA: Elsevier Saunders; 2011:chap 26.

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